—Dejen pasar a las chicas — ordenó Royce sin dejar de mirarme.
Tan pronto el hombre terminó de hablar, un total de diez mujeres entraron con diminutos vestidos. Pero quién llamó mi total atención fue una niña, estoy segura que no debe ser mayor de edad aún, se nota en los rasgos de su rostro y en la complexión de su cuerpo. Me quedé viéndola fijamente, solo para disimular las emociones que estaban adueñándose de mi interior. No puedo flaquear ahora, pero no puedo quitar está primera impresión t