Wesley
—¿Qué te sorprende? Si sabes de sobra que la gatita es igual de estúpida que su hermana — soltó una carcajada.
—Cállate, pedazo de mierda.
Lo golpee en el estómago, dejándolo al instante sin aire. No soporto más tener que escucharlo o verlo, se ha vuelto un fastidio tener que convivir por tanto tiempo con su presencia a cada paso que doy. Es una maldita sombra que no me permite respirar con tranquilidad. Y lo que más rabia me da, es que sea tan hijo de puta de seguir siendo un embaucador