—Buenas noches, señores, les presento a mi mujer. Mi amor, ellos son mis socios más importantes — me presentó a un total de diez hombres de diferentes nacionalidades, pero me enfoqué en el asiático que no dejó de mirarme de una manera muy diferente a los otros.
—Es un gusto conocerla, Sra. Ford — comentó uno de ellos, y mi corazón reaccionó de mala manera, no solo por lo detestable que es ser asociada con ese bastardo, sino por el hecho de que Wesley lleva ese mismo apellido a cuestas.
—Nata