El infierno no es un lugar oscuro, ardiente y sin rastro de humanidad, donde somos absueltos de los pecados con castigos y sufrimientos por lo que nos reste de eternidad; el verdadero infierno es el que se vive en la tierra, ya sea pagando los pecados y nuestro mal proceder o viviendo de la injusticia y la crueldad de un ser que se denomina diablo por naturaleza. La maldad está siempre al asecho de los más inocentes, los más frágiles, llevándolos al borde de la locura con extremas torturas que