En todo el tiempo que llevo conociendo a Tami, jamás me había sentido tan feliz de verla. Incluso su arrogancia me hacía mucha falta, pero, sobretodo, saber que se encuentra bien, me quita un gran peso de encima, ya que aquella vez que todo se fue por el caño, ella se encontraba con el agente de la DEA.
—Deja de llorar, ya llegó tu príncipe sin pene para rescatarte — bromeó, envolviendo mi cuerpo en un abrazo que me supo a esperanza y vida—. No hay mucho tiempo antes que Royce venga a buscarte,