Secándome las lágrimas en silencio, guie a mi querido caballo, mientras me lamentaba por todo el esfuerzo perdido.
Sin embargo, no era momento para la tristeza. Después de todo, me esperaba una dura batalla.
Esta noche era la fiesta de compromiso, en donde conocería formalmente a Iván. Y debía lograr que él se enamorara de mí a primera vista. Aun así, por seguridad, llevaba una pistola conmigo.
Ya había averiguado el perfume que le gustaba y sus colores preferidos, por lo que, después de arre