Miro la hora en mi reloj, ya es momento de irme. Me despido de todos los presentes con una sonrisa y salgo del lugar en busca de un taxi. En ese instante, Will se ofrece gentilmente a acompañarme y acepto su ofrecimiento.
— Y ¿Cómo te va a ti, Isa? — me pregunta mientras caminamos hacia la avenida.
— Estoy bien Will — digo sin mirarlo a los ojos.
— No me lo trago, Isa — dijo él, parándose frente a mí —. No puedo decir que te conozco muy bien, pero sé que algo te pasa. ¿Te fastidia que haya ve