Después de disfrutar de una deliciosa comida y pasar un rato juntos, tomo la decisión de llamar a mis suegros. Aunque habíamos hablado el día de la bienvenida, todavía sentía que les debía una explicación. Quizás mi sensibilidad me empujaba a buscar su consuelo y escuchar sus palabras de apoyo.
Tomé el teléfono con cierto nerviosismo, esperando que la llamada fuera bien recibida. Marco el número de Sophia, cada tono parece eterno hasta que finalmente, ella contesta con su voz cálida y familiar.