Después de despedirme de Tania en el café, me dirigí a casa de mis padres para encontrarme con Adrien. Estábamos ansiosos por almorzar juntos y pasar un rato agradable. Mientras caminaba por las animadas calles de la ciudad, mi teléfono sonó, indicando una llamada entrante. Al sacarlo del bolsillo, me di cuenta de que era él.
— ¡Hola! — respondí con entusiasmo —. Estoy en camino a casa de mis padres, ¿qué sucede?
— Llamo para avisarte que surgió algo inesperado en el trabajo y no podré llegar a