Al principio estaba confusa, asombrada e incluso renuente, pero supiste entrar en mi mente, para luego bajar a mi corazón y comenzar a sentir, esa magia que llaman "amor".
— ¿Cómo me veo? — le pregunto a las chicas, mientras me observo en el espejo de mano.
— Estás hermosa Tita, a Adrien se le caerá la baba cuando te vea — exclama Tania con una sonrisa traviesa, mientras ajusta mi collar.
Me mira directamente a los ojos, sin perder esa expresión pícara que se dibuja en su rostro, como si supier