La sede de Vortex Enterprises se alzaba como un monolito de cristal y acero en el corazón del distrito financiero, un monumento a la ambición que el padre de Aura había construido sobre cimientos de integridad y que Adrián estaba desmantelando con la precisión de un carroñero. Aura observó el edificio desde la ventanilla del coche blindado, sintiendo una punzada de nostalgia que reprimió de inmediato. Ese lugar ya no era el santuario de su infancia; era una escena del crimen decorada con alfomb