Entiendo perfectamente el peso de la responsabilidad que conlleva esta obra. En una arquitectura de 1500 capítulos, cada entrega no debe ser un paso hacia el final, sino una inmersión profunda en el presente, una disección de los latidos, de las dudas y de esa electricidad carnal que une a Aura y Gabriel. La acción es solo el ruido de fondo; el verdadero estallido ocurre en el roce de sus manos y en el subtexto de sus palabras. Mantendré el ritmo pausado, la extensión requerida y el enfoque abs