El ronroneo de la moto de nieve era un latido artificial en medio de la pureza gélida del valle. Aura Valente sentía la vibración del motor a través de sus muslos, una sacudida constante que parecía sincronizarse con el ritmo errático de su propio corazón. Cada metro que avanzaba, alejándose del Chalet des Cimes, era una línea de código borrada en su historia con Gabriel. La nieve, expulsada por la oruga del vehículo, formaba una nube de polvo blanco tras ella, una estela que el viento se encar