El ascenso hacia los Alpes Franceses se realizó en un silencio que, para cualquier observador externo, habría parecido la culminación del romance más sofisticado del mundo, pero que para Aura Valente era el preludio de una autopsia emocional. El helicóptero Vortex-Air, un modelo biturbina personalizado para el máximo confort y mínimo ruido, cortaba el aire gélido de la Alta Saboya con una precisión quirúrgica. A través de la ventanilla, el paisaje de granito y nieve eterna se desplegaba como un