El vuelo de regreso a Nueva York a bordo del Gulfstream de Julian no fue el trayecto de reflexión que Aura había imaginado. En lugar de eso, la cabina se convirtió en un centro de mando avanzado, una oficina flotante donde el aire vibraba con la electricidad de la guerra inminente. El sol del Atlántico golpeaba las ventanillas, pero dentro, el ambiente permanecía en una penumbra lujosa, interrumpida solo por el brillo azulado de las pantallas que mostraban gráficos de caída libre y flujos de ca