Mientras que Isabella desinfectaba la pequeña herida que se ha hecho Emiliano, el pequeño creó un puchero para quejarse, y ella angustiada al considerar que lo estaba lastimando apartó la mano.
—Déjame yo lo haré— le dictó Maximiliano con tono cortante, en el momento que se aproximó.
—No, papá ve a cocinar algo para mí, me rugen las tripas del hambre que tengo— le dijo haciendo que Maximiliano detuviera sus pasos.
—¿No te has quejado por el dolor? — cuestionó sin comprender mirando al infante c