Nada es lo que parece.
—No te atrevas a utilizar estos trucos conmigo, si quieres calor de mujer busque a su novia la estrella, yo no soy plato de segunda mesa—. Salió resoplando y a medio salón se detuvo para agregar volviendo a levantar su dedo:
—Y no te atrevas a entrar a mi habitación porque juro que te voy a demandar públicamente por acoso—. Disparada se fue y al llegar a su recámara cerró la puerta con seguro, incluso jaló un sillón y lo puso detrás de la misma, luego se dejó caer en la silla y se colocó una ma