Celeste.
Estaba caminando tranquilamente por el pueblo, hasta que vi a Nolan venir hacia mí con una enorme sonrisa.
Trataba de evitarlo desde la última vez, no quería meterme en problemas con Kael, y era incómodo hablar con él porque se insinuaba en cada oración.
—¡Celeste! Mi reina, ¿qué tal estás? —preguntó, dándome un abrazo rápido que me hizo parpadear—. Kael le ha dicho a toda la manada que eres capaz de controlar su maldición. ¿Es por eso que te cuida tanto de mí?
Alzó una ceja y colo