El silencio en la casa de los Montenegro era abrumador. Desde la muerte de Valeria, cada rincón parecía cargado de una tristeza palpable. La madre de Gabriel había regresado a su ciudad, incapaz de soportar el dolor que había dejado la pérdida de su hija adoptiva. Gael, por su parte, se había sumido en el trabajo, encerrándose en su oficina como si eso pudiera ayudar a mitigar la frustración y la furia que lo consumían. Tal vez la muerte de Valeria había sido un medio para cerrarse a sí mismos,
Lgamarra
Un capítulo tranquilo, romántico. ¿Quieren escenas descriptivas de +18?
Vayan a comentar, que yo les estaré leyendo.