C22 - Esa Eva ya no existe.
Eva regresó al trabajo con la cabeza en alto, a pesar de que el nudo en su estómago no desaparecía. El eco de sus propios pasos en el piso reluciente le recordaba lo mucho que había cambiado en tan poco tiempo. Aun así, estaba decidida a seguir adelante. Apenas se sentó en su escritorio, su compañera Carmen apareció en la puerta con una sonrisa entre culpable y aliviada.
— Así que ya volviste — dijo Carmen, apoyándose en el marco de la puerta.
Eva le devolvió la sonrisa y asintió.
— Sí. Y tú, ¿