La escena parecía sacada de los momentos más oscuros de una telenovela, pero el peligro del arma de Anthony era terriblemente real.
Él mantuvo el pulso firme, apuntando directamente al corazón de Élodie, cuya respiración salía como un sollozo ahogado. Sin dudarlo un segundo, Mateo dio un paso al frente, aunque sabía que Anthony era capaz de disparar le a él.
-¿Qué crees que haces con esa arma? -inquirió Mateo, con la voz indignada-. ¿Estás loco, Anthony? Suelta eso.
-Quítate del medio, Mate