—Estás dispuesto a sacrificarlo todo, ¿verdad? —preguntó ella, con un tono de admiración y desdén—. Incluso a tu propia familia.
—Si eso significa proteger a la manada y a ti —respondió Nolan, sin titubear—, entonces sí, lo estoy.
Alaia sintió que su corazón se aceleraba, pero no era por la rabia que había esperado sentir. Era por la confusión.
Durante mucho tiempo, había creído que tenía el control, que Nolan sería alguien fácil de manipular, de alejar. Pero ahora, este Nolan era fuerte, deci