Logan miró a Alaia en silencio, y luego a Sally, como si intentara encontrar alguna señal que le confirmara que lo que le decían era cierto. Cuando finalmente habló, lo hizo con voz entrecortada.
—¿De verdad eres mi mamá?
Alaia asintió lentamente, sus dedos temblando al acariciar su mejilla.
—Sí, cariño. Lo soy. Y te amo más que a nada en este mundo. Pero... necesito que me guardes este secreto. ¿Puedes hacerlo por mí?
Logan no dudó ni un segundo. Una sonrisa brillante se dibujó en su rostro mi