Alaia respiró hondo, tratando de juntar el coraje que necesitaba. Ya no podía retroceder, había llegado el momento de ser honesta… al menos en parte.
—Estoy aquí por Logan —dijo finalmente, con la voz apenas audible—. Sólo vine por él... es mi hijo, Nolan, y lo merezco de vuelta.
Las palabras resonaron en el aire como un eco doloroso. Nolan no se movió por un momento, pero finalmente una sonrisa amarga se dibujó en su rostro.
—Eso era lo que esperaba escuchar —murmuró, con un tono lleno de una