El sol comenzaba a salir cuando Liam llegó a la manada con Logan a su lado, un niño que irradiaba energía y curiosidad por el mundo que lo rodeaba. Sin embargo, su llegada no estuvo exenta de tensión.
Agnes caminaba de un lado a otro, rígida y con los labios apretados. No estaba de acuerdo con que Logan fuera visto por la médica de la manada, Alaia, y no había dejado de hacer comentarios sobre eso desde que Liam había mencionado la visita.
—No confío en esa mujer —gruñó Agnes mientras caminaba