La tensión en el ambiente era palpable luego de que Liam se llevara a Agnes, casi arrastrándola.
A su alrededor, los murmullos comenzaron a levantarse como una marea imparable. Las personas presentes no podían contenerse; las especulaciones y comentarios se dispersaban rápidamente entre la multitud, como fuego avivado por el viento.
—¿Viste eso? Nunca pensé que la luna Agnes fuera capaz de algo así —susurró una mujer de mediana edad a su compañero, quien asintió con preocupación.
—Es imposible.