Cuando estuvo a su lado, Alaia lo abrazó con fuerza, hundiendo el rostro en su pecho, dejando que el calor de Nolan la envolviera por lo que tal vez sería la última vez en mucho tiempo.
Nolan se aferró a ella, como si soltarla fuera lo mismo que perderla para siempre. Sentía el temblor en su cuerpo, y aunque él mismo estaba quebrado, no podía evitar la necesidad de ser fuerte por ambos.
El pecho de Nolan se contraía con cada respiración, y en su mente, sabía que debía dejarla ir... al menos por