Liam caminaba en silencio por los pasillos de la manada, su mente afilada como una navaja. La ejecución de Agnes había marcado un antes y un después, pero no para él.
No era el fin. Para Liam, era solo una pausa, un espacio de tiempo en el que debía moverse con más cautela.
Cada paso resonaba en el eco de las paredes, como si fuera un recordatorio constante de su caída, pero también de la oportunidad que aún se le presentaba. No había perdido del todo.
―El consejo piensa que todo ha terminad