Capítulo extra. Gail.
Mientras arrastraba a Lina por el brazo, ella no dejaba de lloriquear y maldecir.
A mí, a la manada, a su pareja... a su hermana.
-Mi cuerpo... mi hermoso cuerpo.
Ciertamente ya no era hermoso.
De hecho me estaba cuestionando si Nuestra Gran Madre no le había dado como castigo por el rechazo que su cuerpo no se curara adecuadamente.
El Alfa Supremo le dió su sangre, en teoría tendrían que desvanecerse las heridas sin dejar rastro después de un par de minutos, sin embargo en ella qued