Capítulo 16.

Troté ligeramente ignorando a los lobos que pasaba.

-¡Buena suerte!- Dijo divertido Gail cuando pasé junto a nuestra tienda.

Le hice un gesto con la mano sin detenerme.

Llegué a la entrada de la cueva y ya me esperaba el Alfa Supremo. Me miró inexpresivo.

Me incliné y luego le mostré mi cuello.

-Mis disculpas, Alfa Supremo. Lamento haberlo hecho esperar.

Él ignoró mi disculpa y se acercó los pocos pasos que nos separaban. Dió una vuelta a mi al rededor antes de asentir.

-Bien. Te
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