Capítulo 147.
No encontramos el rastro del Alfa Supremo tampoco al siguiente día.
La lluvia había disminuido lo suficiente como para que pudiéramos ver mucho mejor hacia adelante, pero tristemente sin éxito.
Cada charco, cada par de metros llenos de lobo y troncos caídos no ayudaban en nuestra búsqueda.
Ni siquiera nos dimos tiempo para dormir o comer mientras volvíamos sobre nuestros pasos y poníamos en marcha de nuevo el plan del Alfa Supremo: Formación en abanico y a buscar en cada jodida roca de nuestro