Ubicación: Argentina
Cuando Lisandro camina hasta la cama, Tania está con el móvil en la mano. Parece molesta, porque no fue a cenar. Aun así, no dice nada después de mirarlo con su expresión de asesina. Solo se pone de pie y quiere ayudarlo a desvestirse, pero él no la deja.
—Puedo hacerlo solo —le asegura, molesto. No sabe por qué la trata así si lo que desea es abrazarla.
—Entonces vete a la m****a —espeta su loca esposa furiosa y se dirige a la puerta. Toma el picaporte y antes de girarlo se