Capítulo veintiséis - Un respiro
—¿Cómo decirlo para no asustarte? Empezaré desde el principio y tú me dices cuando quieras que me detenga. Sé que tus padres fallecieron cuando eras pequeña, también sé que estuviste de novia con el Gobernador cuando eras adolescente y que te hizo sufrir mucho. Ya sabía que estuviste embarazada y que tuviste que dar a tu bebé en adopción por presión familiar —dice y mis ojos se abren como dos platos. Sabe muchísimo más de mí de lo que yo pensaba—. Sé que la familia que adoptó a tu hija tuvo un a