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—Disculpa, ¿está ocupado? —pregunté a un chico que había dejado su mochila en un asiento, pero se había sentado en otro lugar.
—Sí, ahí se sienta Ale —me indicó. Le pedí disculpas y me alejé.
Me acerqué a una chica y le pregunté si el asiento junto a ella estaba ocupado. Negó con la cabeza, lo que me alegró.
—Gracias. Y disculpa la molestia —dije amablemente antes de sentarme. En ese momento entró la profesora y comenzó a impartir la clase.
Pensé que la profesora me mencionaría, pero no lo h