Estamos en el departamento de Bernardo, donde me ha llevado para que lo vea y podamos negociar.
—No tengas miedo —dice mientras me besa en los labios. No siento nada, pero, aun así, lo abrazo—. Sé que no te intereso, pero quiero que te des el tiempo de conocerme.
Vuelve a besarme y acaricia mi cabello, incluso juega un poco con él.
—No quiero darte falsas esperanzas o hacerte ilusionar. No sé si estoy lista para salir con alguien después de todo lo que he pasado. No… —intento aclarar, pero me s