Al Bernardo atender su teléfono, Mabel comienza a despotricar. Amadeo la ha abandonado y quiere la custodia de su hijo.
—Seguro lo hace porque la puta de tu mujer volvió a revolcarse con él —grita Mabel al teléfono.
—Deja de decir tonterías. Tania no se ha separado de mí ni un minuto. Ni siquiera llamó a Amadeo, eso te lo aseguro —dice Bernardo mirándome.
Él cree saber todo de mí porque controla mi teléfono. Sin embargo, gracias a las habilidades de Rodrigo y su colega, Bernardo tiene los ojos