Capítulo 90
Me quede sentada junto a la cama de Paul y Pablo mientras los dos dormían. Sus respiraciones suaves eran lo único que conseguía calmarme dentro de esta casa.
Acaricié el cabello de Paul y después acomodé la manta de Pablo. Las lágrimas comenzaron a caerme sin que pudiera detenerlas, pero cubrí mi boca para no despertarlos.
No podía dejar de pensar en Lucía.
La recibí en mi casa cuando llegó enferma, débil y asustada. Le ofrecí protección, pagué sus tratamientos y la ayudé a recupera