Capítulo 77
Regresamos a la residencia de Liliana acompañados por muchos hombres. Esta vez nadie pudo impedirnos la entrada.
Liliana apareció en el salón y retrocedió al ver a Vittorino. Sus ojos se llenaron de miedo.
—¿Qué significa todo esto? —preguntó mientras miraba a los hombres que rodeaban la casa—. Ya les dije que no sé nada del niño.
Vittorino se acercó y la obligó a arrodillarse frente a nosotros. Liliana intentó resistirse, pero él sostuvo su hombro con fuerza.
—Vas a decirnos dónde