SAMANTHA
—¡No!— exclamé soltándome de su agarré —Yo no puedo...
Miré a su izquierda notando una silueta masculina, parecía venir velozmente. Tragué saliva.
Estaba segura que era uno de ellos, me verían en cualquier momento.
—¿Donde vives?— pregunté nerviosa.
—Allí— señaló la puerta de una casa, abierta.
Miré nuevamente la silueta, parecía estar más cerca, casi podía distinguirse. Sin pensarlo entré dentro sin él haber llegado aún, me miró con extrañeza pero sin embargo, entró cerrando.
Me alivi