SAMANTHA
Después de algunos segundos debatiendo qué hacer, corrí a la cocina.
Busqué entre los utensilios, pero nada se veía capaz de romper una ventana. Hasta que ví una olla a presión, era lo suficientemente fuerte para lograrlo.
Sabía que solo tendría una oportunidad.
Al oírse el estruendo los hombres entrarían a la casa como lobos buscando a su presa, esta era mi única esperanza de salir.
Lleve conmigo una silla.
Al llegar nuevamente a la ventana, tapé mi rostro con mi suéter, tal vez falla