Kimmy, que no parecía complacida con lo mismo, se alzó de hombros, pero asintió. Melissa pronto se echó la coleta hacia atrás y buscó la salida, siendo los dos guardaespaldas quienes anduvieron tras ella, porque Gaspar retuvo de la mano, con un movimiento delicado, a esa Kimmy que solo lo miró a los ojos, aunque pronto se dejó ir sobre su boca. La manera en que él le acunó el rostro fue violenta, y ese hombre seguro la movió, arrinconándola contra la pared. Una mano en su mejilla y otra en la c