—¡Kimmy!
—Es verdad. Por ahí leí que cierto señor poderoso de apellido Ravage pudo haber sido el responsable de lo mismo, y si es así, le das un gran beso en la cabeza a tu hombre —Melissa no pudo evitar reírse—. Y en la de arriba también.
—¡Oh por Dios! —soltó entre carcajadas junto a su mejor amiga—. Envíame el enlace para verlo, y te averiguaré si fue él. Si es así, sin duda… recibirá su besito —se atrevió a decir, y Kimmy, escandalosa, lo celebró—. Debo irme, iremos a cenar. Te amo, gracias