—Por favor, no le digas eso, no le digas nada de lo que te he dicho. No quiero…
—No se preocupe, no pretendo de ninguna manera involucrarme en la relación que ambos tienen. Después de todo, es un matrimonio, y en ese espacio solo entran dos personas: usted y él —respondió Gaspar.
Melissa asintió.
—Pero es mi deber dejarle claro que, a veces, la mente nos posiciona en circunstancias que no están sucediendo, pero las vivimos con el mismo dolor e intensidad que ya hemos construido alrededor de ell