Capítulo 55. Hermosa pelirroja.
Cuando Elliot se retiró, Becky no pudo contener su entusiasmo y se volvió hacia Abigail con una sonrisa traviesa.
—¡Guau, tu amigo está guapísimo! —exclamó, con los ojos brillantes. — Esos músculos son como para perderse entre sus brazos.
Abigail soltó una risa, sorprendida por la audacia de su amiga.
—¿De verdad? No sabía que te gustaban así de... fuertes —dijo Abigail, levantando una ceja en tono de broma.
Becky se encogió de hombros con una sonrisa pícara.
—¿Quién no querría a alguien así? —