Capítulo 25. Evadiendo problemas
Gavin miró al cielo y dejó salir el aire que retenía, no quería que le preguntaran, no podía dar explicaciones.
—Ya dije lo que tenía que decir, es mi hijo, punto final, se acabó —dijo Gavin tratando de zanjar el tema e irse de allí.
Camila fue igual de rápida y se atravesó en su camino colocando una mano en su abdomen y pegándose a él
—Soy yo, a mí no me engañas, puedes decírmelo —musitó mirándolo a los ojos.
Gavin la miró.
— ¡Es mi hijo, Camila! Es todo lo que necesitas saber.