Capítulo 228. ¿Segunda oportunidad?
Elizabeth se quedó dormida cuando el cansancio la venció y sus lágrimas se agotaron, su madre se había quedado con ella, arrullandola y consolandola, aún se encontraba débil y los médicos recomendaron una noche más de observación, pues detectaron niveles de anemia y solo por precaución prefirieron mantenerla en el hospital. Después de todo, jamás tuvieron una paciente que sobreviviera al potente veneno que usaban los forajidos.
—Kendrick MacTavish se fue bajo su propia responsabilidad y