Las palabras de Damino fueron tan dolorosas como si su propia vida le fuera arrebatada. El oxigeno dejo sus pulmones mientras las lagrimas que tanto habia luchado por reprimir ahora simplemente se deslizaban por sus mejillas afiladas, igual que una catarata torrencialmente embravecida.
Elaine observo al hermoso hombre ante ella, al amor que una vez le habia profetizado, que una vez le habia jurado y comprendio que no habia sido real. Nada de eso, ninguna de sus caricias, besos o abrazos, todo h