— Adriel, Adriel, Adriel no me dejes por favor — dijo suplicante entonces yo me acerqué y tomé su mano.
— Shhh todo va a estar bien, aquí estoy yo y no pienso dejarte.
Lucía se tranquilizó y una sonrisa se esbozó en sus labios, amaba verla sonreír y en especial saber que yo era la causa de esto.
Me acurruque a su lado y comencé a acariciarle su cabello, terminó por dormir profundamente y yo la veía con dulzura. En la madrugada presentó fiebre entonces me levanté para buscar paños húmedos.
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