— Definitivamente el descaro de ustedes dos no tiene límite, te lo aconseje, no le des todo el dinero a tu querido en turno porque te iba a dejar sin nada, sobra decir que no te voy a ayudar en nada y no repitas de que eres mi madre porque estás muy lejos de hacerlo — la miré con frialdad — es muy tu bronca si no tienes nada de plata para surtir la despensa.
— ¡Es tu obligación ayudarme! Recuerda que soy tu madre.
— Puedes ser muchas cosas pero no mi madre, escogiste a tu macho antes que a