— Se llama Lucía, es una chica fantástica — le dije sabiendo que negarlo era absurdo — como puedes suponer fue la chica que traje al hotel y pase con ella en la suite real.
— Ya veo, me alegra verte bien y si necesitas algo solo dime.
Yo asentí y entré a mi cuarto, le envié un mensaje a Lucía y ella respondió rápidamente.
— ¿Qué tal te fue?
— Bien pero todavía me encuentro en el hotel, descansaré un poco y luego me iré de regreso — le escribí — tengo antojos de algo pero no sé de qué.
—